Quizá sea una sorpresa para algunos, pero uno de los ámbitos que más se beneficia de los efectos transformativos de la Mediación es el escolar. Los niños y adolescentes no solo tienen la posibilidad de manejar adecuadamente sus conflictos y mejorar su forma de relación con los demás, sino que estos hábitos generados a temprana edad constituirán un valioso instrumento para cuando crezcan, su mundo de relaciones les dará oportunidades de crecimiento como personas, disfrutarán de la interacción con su entorno y su vida social será más saludable y llena de armonía, sabrán procesar sus diferencias con el otro en mutuo beneficio.
La “Mediación en la Escuela” comprende los dos niveles, primaria y secundaria, con las variantes lógicas que determinan las edades de niños y adolescentes en sus respectivos niveles.
La práctica de la Medicación en el ámbito de la escuela es una de las vías más eficaces de generar cultura del uso la Mediación como alternativa de Resolución de Conflictos, pero lo más importante es el saldo educativo que deja en los alumnos al participar de un proceso mediador, ya sea como actores en conflicto o como mediadores.
En estos últimos tiempos, si tenemos oportunidad de escuchar a un docente hablar de su aula, vemos que su discurso está más cargado de reclamos y quejas acerca de la conducta de sus alumnos que de su realización en una tarea tan noble como lo es la educación y la enseñanza. Los niños y adolescentes son objeto de las principales críticas del docente, que para nada son injustas porque los hechos se repiten en los diferentes centros escolares y en las anécdotas de sus colegas, los docentes se sienten carentes de instrumentos que les permitan abordar esta problemática tan acuciante y que tanto trastoca el desarrollo de su objetivo principal: la enseñanza.
¿Son los alumnos a tan corta edad los verdaderos responsables de sus actitudes? Con solo observar nuestra cotidianidad nos sorprende darnos cuenta que la convivencia social en los distintos ámbitos, desde la familia hasta la propia escuela, contribuye a que los alumnos tengan, como consecuencia y no como origen, conductas que deben ser encausadas y evitar así que ocupen el espacio de que dispone el docente para compartir sus conocimientos.
La “Mediación en la Escuela” incluye a toda la comunidad escolar: niños, padres, educadores, todos los niveles del personal escolar y también a la comunidad. Esta nueva forma de relación, que los niños incorporan en la escuela y luego llevan a su hogar, contamina inevitablemente el mundo familiar. Quienes somos padres sabemos del entusiasmo de nuestros hijos cuando fueron protagonistas de alguna actividad en la escuela, se sienten realizados y quieren revivir la experiencia en su entorno más preciado, el hogar.
También el docente se beneficia de los efectos de la Mediación, los cuales trascienden a su actividad en la escuela, aquellos que aprenden a enseñar resolución de conflictos a sus alumnos desarrollan también habilidades para resolver sus propios conflictos, modelando esta conducta con sus estudiantes.
Si entendemos que la realidad social está supeditada a la praxis de la escuela y a la calidad de la vida en familia, la Mediación se constituye en uno de los mejores instrumentos que permite descubrirnos en el otro y posibilita el desarrollo de relaciones que paulatinamente irán transformando la realidad y la convivencia social.
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